Mapa y guías

Para caminar por los Pirineos, no basta en absoluto con sentirse de humor vagabundo y con tener el sentido de la improvisación.


Para caminar por los Pirineos, no basta en absoluto con sentirse de humor vagabundo y con tener el sentido de la improvisación. Para lograr una bella evasión de la vida cotidiano, además de hacer trabajar las piernas, hay que saber utilizar ciertos instrumentos especialmente destinados a los caminantes: por una parte los mapas, por la otra, las guías.

Cierto es que hay muchos de los senderos que están bien señalizados pero también quedan muchos otros sin marcar, tanto fáciles como difíciles. Los mapas, además de inscribir un recorrido en un espacio dado, permiten darse cuenta de la situación general. Si uno conoce el vocabulario para descifrarlos, podrá evolucionar evitando correr riesgos inútiles, consultar en dónde se está (indispensable si amenaza tormenta), y también permiten optar por variantes y variaciones.


La panoplia cartográfica adaptada a la práctica de la caminata es simple; existen dos escalas:
al 1:50 000 y al 1:25 000.
En la primera, un centímetro representa 500 metros, en la segunda, 250 metros.
Obviamente, la escala al 1:25 000 es más fina y más precisa, pero al 1:50 000 se cubre mayor espacio y se sitúan mejor las distancias. Para los grandes itinerarios señalizados basta y sobra con una escala al 1:50 000. Las ascensiones difíciles, los recorridos fuera de senderos, imponen recurrir al 1:25 000.
A menudo, ambas cartografías son complementarias.


La totalidad de los Pirineos franceses está cartografiada en una serie de diez mapas de caminatas al 1:50 000, publicadas por Rando Editions, sobre fondos elaborados por el Institut Géographique National. El IGN también edita los mapas al 1:25 000 en la serie Top 25.
En más de treinta láminas se detalla el conjunto del macizo pirenaico, por la vertiente francesa. No por ser preciosos y hasta indispensables, equivalen los mapas al conocimiento del terreno: se ha de estar siempre avizor y recurrir a sus facultades de interpretación y de representación...


Otro elemento necesario en sus pertrechos: una buena guía (se les suele llamar topoguías). Desde hace unos diez años, abunda la oferta y cubre todas las formas de práctica montañera, desde el paseo familiar a la ascensión de los más famosos 3000. Se reparten el mercado varios editores, tanto especialistas como generalistas, sin contar con los oficiales. Entre las abundantes guías existentes, muchas son excelentes en cuanto a la precisión y sumamente atractivas. Por lo tanto uno puede elegir entre varios centenares de itinerarios y, cuando no llevan una descripción exacta, van descritos con mucho lirismo: en fin, más o menos detalles y siempre poco peso en la mochila...


En la mayoría de los sindicatos de iniciativa y oficinas de turismo existen folletos o fichas por un precio módico. Los editores profesionales publican colecciones más homogéneas, como las Rando Guides (Rando Editions), las Guías Audoubert (Ediciones Milan), las topoguías de los Senderos de Gran Caminata (Federación Francesa de la Caminata Pedestre).

Librerías, kioscos, tiendas de deportes: en todos podrán obtener consejos, mapas y guías.















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